El cisne de Venus: la desnudez permitida
«El cisne estaba consagrado a Apolo como dios de la música, por la mítica creeencia de que, poco antes de morir, cantaba dulcemente. (…) La casi totalidad de sentidos simbólicos con-ciernen al cisne blanco, ave de Venus, por lo cual dice Bachelard que, en poesía y literatura, es una imagen de la mujer desnuda: la desnudez permitida, la blancura inmaculada y permitida. Sin embargo, el mismo autor, profundizando más en el mito del cisne, reconoce en él su hermafrotidismo, pues es masculino en cuanto a la acción y por su largo cuello de carácter fálico sin duda, y femenino por el cuerpo redondeado y sedoso. Por todo ello, la imagen del cisne se refiere siempre a la realización suprema de un deseo, a lo cual alude su supuesto canto (símbolo del placer que muere en sí mismo). Este mismo sentido ambivalente del cisne había sido conocido por los alquimistas, por lo cual lo identificaban con el “Mercurio filosófico”, el centro místico y la unión de los contrarios, significado que corresponde en absoluto a su valor como arquetipo. (...) Así como el caballo es el animal solar diurno, el cisne era el que tiraba de la barca del dios Sol a través a través de las olas durante la noche. (...) Es evidente que la leyenda de Lohengrin se halla en relación con este mito.»
Fragmentos de "Diccionario de Símbolos"
Juan Eduardo Cirlot
Ed Ciruela, 2003
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