jueves, 22 de abril de 2010

Konstantinos Kavafis - “Regresa a menudo y tómame…”


Konstantinos Kavafis
“Regresa a menudo y tómame…”



Regresa a menudo y tómame,
sensación bien amada.
Regresa y tómame
cuando la memoria se despierte,
cuando un antiguo deseo pase por la sangre,
cuando los labios y la piel recuerden
y las manos crean tocar de nuevo...

Regresa a menudo y tómame de noche
a la hora en que los labios y la piel recuerdan.



Konstantinos Kavafis
Alejandría, 1863-1933

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“Lujuria” (Lechery) - Por Pieter Brueghel


“Lujuria” (Lechery)
Por Pieter Brueghel




“The Seven Deadly Sins or the Seven Vices – Lechery”
Por Pieter Bruegel the Elder
(Breda 1525 – Bruselas 1569)
Llamado Pieter Brueghel o Brueghel el Viejo, es uno pintores flamencos más importantes del siglo XVI.


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Anais Nin - “Tenía al hombre que amaba en mis pensamientos…” (fragmento de "Diarios")




Anais Nin

“Tenía al hombre que amaba en mis pensamientos…”

(fragmento de "Diarios")



“Me fui a mi cuarto, envenenada. Soplaba incesante el mistral, seco y cálido. Así llevaba días, desde que llegué. Destrozaba mis nervios. No pensé en nada. Me sentía dividida, esa división me mataba, la lucha por sentir la alegría, una alegría inalcanzable. La irrealidad opresiva. De nuevo la vida retrocediendo, eludiéndome. Tenía al hombre que amaba en mis pensamientos; lo tenía en mis brazos, en mi cuerpo. El hombre que busqué por todo el mundo, que marcó mi niñez y me perseguía. Había amado fragmentos de él en otros hombres: la brillantez de John, la compasión de Allendy, las abstracciones de Artaud, la fuerza creativa y el dinamismo de Herny. ¡Y el todo estaba allí, tan bello de cara y cuerpo, tan ardiente, con una mayor fuerza, todo unificado, sintetizado, más brillante, más abstracto, con mayor fuerza y sensualidad! Este amor de hombre, por las semejanzas entre nosotros, por la relación de sangre, atrofiaba mi alegría. Y de este modo, la vida hacía conmigo su viejo truco de disolución, de pérdida de lo palpable, de lo normal. Soplaba el viento mistral y se destruían las formas y los sabores. El esperma era un veneno, un amor que era veneno...”

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Jack Kerouac - Haiku (“Rosa fantasma/la lascivia/es un leopardo”)



“Rosa fantasma
la lascivia
es un leopardo”



Haiku – Jack Kerouac
(EEUU, 1922-1969)




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Hugh Hefner relata la historia moderna del erotismo


Hugh Hefner relata la historia moderna del erotismo



La autobiografía en seis volúmenes y en edición limitada de 1.500 ejemplares a 1.300 dólares cada uno incluye desde una reproducción del desnudo más legendario de la publicación, el de Marilyn Monroe, hasta recuerdos infantiles de 'Hef', como lo llaman sus 'conejitas'.

Nacido en Chicago en abril de 1926 en el que él describe como 'un hogar conservador y puritano', Hefner dice haber recibido 'pocos abrazos y besos de pequeño' y confiesa haber dado rienda suelta a su imaginación con libros de cómics.

Los personajes de Boris Karloff y las historias de Flash Gordon lo inspiraron y lo llevaron a hacer sus propios dibujos, que aparecen publicados por primera vez en 'Una autobiografía ilustrada: el Playboy de Hugh Hefner'.

Las 700 páginas autobiográficas, que el diario británico The Independent calificó como 'el mejor libro histórico de este siglo', relatan, además, los amoríos de Hefner, sus estudios de psicología, sus años en el ejército y el lanzamiento de Playboy en 1953. 'A mí teniente no le gustaba que me pasase tanto tiempo haciendo dibujos', dice en el primer tomo de la colección Hefner, que abandonó el ejército en 1946.

Y como no podía ser menos con una publicación que combinó el erotismo con el contenido intelectual, la autobiografía contiene no sólo seductoras imágenes femeninas, sino también ensayos de escritores como Norman Mailer, Jack Kerouac y John Updike.

A eso se suma una entrevista con el reverendo afroamericano y líder de los derechos civiles Martin Luther King realizada en 1965, cuando la idea de que Estados Unidos tuviera un presidente negro era simplemente impensable. Los aficionados a la publicación erótica por excelencia del siglo XX recibirán además con cada colección un pequeño retazo de uno de los pijamas de seda en los que se enfunda Hefner para recibir a sus huéspedes en su mansión de Los Angeles sea cual sea la hora del día.

La obra de la editorial Taschen, conocida por sus libros de arte, debutó en sociedad el pasado jueves en una fiesta en Los Angeles, a la que el octogenario creador de Playboy acudió con su nuevo trío de novias, Crystal Harris y las gemelas Karissa y Kristina Shannon. De amenizar la velada se encargaron varias chicas Playboy ataviadas con trajes de conejito, que mantuvieron el ánimo en alto al mantener las copas de champán permanentemente llenas.

Hefner, por su parte, se ocupó de socializar con los asistentes y de expresar su opinión sobre algunos temas de candente actualidad. 'Hay dos rumores falsos sobre mí esta semana en internet, uno es que estoy muerto y el otro que aprobé el comportamiento de (el golfista) Tiger Woods porque dije que no me sorprendía', declaró el empresario a la cadena de televisión Fox.

'El motivo de que no me sorprendiera es que viaja por todo el mundo, es atractivo y joven y las mujeres hermosas se le tiran encima', afirmó el fundador de Playboy.

La colección, que comenzó a comercializarse a finales de noviembre pero ha ganado protagonismo este mes tras la fiesta en Beverly Hills, ha tenido una buena acogida entre la crítica dentro y fuera de Estados Unidos.

'El compendio arroja nueva luz sobre la creación de una revista mítica que desató la revolución sexual', afirmó el diario The New York Times. 'Es la historia de alguien que sin lugar a dudas cambió el mundo', aseguró el rotativo británico The Independent, quien califica a Hefner de 'artista excepcional'.

Pese a haber roto algunas barreras, Hefner cree que sus compatriotas todavía no se han liberado todo lo que debieran. 'Antes de Playboy estábamos muy reprimidos', dijo durante la fiesta en Los Angeles a la cadena Fox, a lo que añadió que aunque las cosas 'no están tan mal como en los 50', los estadounidenses todavía son 'muy hipócritas' en lo que a cuestiones sexuales se refiere.


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Fuente: http://noticias.terra.es/genteycultura/2009/1218/actualidad/fundador-de-playboy-relata-en-seis-volumenes-la-historia-moderna-del-erotismo.aspx

Witold Gombrowicz - "No me fío de ningún pensamiento desexualizado"




"No creo en ninguna filosofia no-erótica.
No me fío de ningún pensamiento desexualizado."




Witold Gombrowicz
4 de agosto de 1904, Małoszyce, Polonia-24 de julio de 1969, Vence, Francia
novelista y dramaturgo polaco

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La autoestimulación en el antiguo Egipto - Miguel Arroyo




La autoestimulación en el antiguo Egipto
Miguel Arroyo



En nuestra cultura, la autoestimulación fue vigilada y perseguida durante siglos, por tratarse de una práctica sin una función procreativa. En realidad, hasta el siglo XV este pecado, llamado entonces "mollities", era considerado más bien leve. Pero poco a poco se le empezó a dar más importancia. Tanta, que paso a ser objeto de indagación casi obligada en las confesiones.

La masturbación no solo fue considerada una práctica pervertida por el derroche de semen, sino también por propiciar la delectación con uno mismo. Fue acusada de todo tipo de males; se hicieron circular bulos acerca de los supuestos prejuicios que causaba a la salud. Sacerdotes, padres y médicos emprendieron, especialmente a partir del XIX, una auténtica cruzada contra la masturbación infantil.

Como contraste, será interesante presentar la visión que de esta actividad humana se tenía en el antiguo Egipto. Según la cosmogonía egipcia, antes de la creación solo había un océano primigenio que lo contenía todo. De esas aguas surgió por autogeneración el dios creador Atum. ¿Y cómo creo a los hombres? Pues nada más y nada menos que masturbándose con la mano hasta alcanzar el orgasmo. De esa primera eyaculación surgieron los dioses Shu y Tefnut. Según se cuenta, uno de los nietos de Atum, el dios Geb, recurria a la autofelación como desahogo cuando estaba separado de su esposa Nut.

Es curioso comprobar que la mano, como contrapartida femenina al falo, llegó a adquirir un caracter sagrado en el antiguo Egipto. En los sarcófagos encontramos representaciones de la pareja divina: el dios creador Atum y su mano. Además, algunas sacerdotisas tenían el título de la "Mano de Dios", y con toda probabilidad llevaban a cabo masturbaciones rituales para remedar el acto creador de Atum.

Las mujeres tampoco se privaban del placer solitario, a juicio de las estatuillas con forma de pene que se conservan en el Museo del Cairo; por su forma y medida son perfectamente aptas para ser utilizadas como consoladores. Además, estos penes de tamaño natural tenían al parecer un uso mágico entre las egipcias. Si algún marido padecía de problemas de erección, su mujer hacía una réplica exacta de su pene y lo depositaba en el templo con la esperanza de que él recuperara la salud.

Contemplar la naturalidad con la que otras culturas han considerado la autoestimulación, puede hacernos reflexionar. ¿Por qué en la nuestra esta práctica tan inocente llegó a considerarse un acto sumamente perjudicial, inmoral y escandaloso, origen de innumerables males? En su proyecto de forjar un ser humano cada vez más espiritual, cada vez más desligado de los impulsos animales, nuestra cultura llevó el dualismo mente-cuerpo al extremo. En realidad, lo que se pretendía conseguir era escindir al individuo de su propios impulsos corporales para hacerlo más dócil y manejable. Seres fuertes espiritualmente para la evangelización y físicamente para la guerra. Ese era y sigue siendo el objetivo, aunque hoy por hoy son otros los mecanismos que se utilizan para conseguirlo.



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Fuente: http://identidades.org/revista/autoestimulacion_egipto.htm

Orgía, porno-grafía y poetas románticos (de 1834 a 1854)




Orgía, porno-grafía y poetas románticos
(de 1834 a 1854)



De "Plenitud y aniquilación en la "orgía" de los románticos"
(fragmento)
De Leonardo Romero Tobar
Universidad de Zaragoza


"En los años que llamamos "románticos" (desde 1834 hasta 1854 aproximadamente) se escribieron y publicaron más poemas orgiásticos de los que el trabajo de Sebold hace sospechar; solamente la incompleta bibliografía de Gloria Rokiski nos permite contar con"Canciones orgiásticas" de José Rico y Amat ("Noche de orgía", 1842), Manuel Cañete ("Canción báquica", 1843), José Castro y Orozco ("Deseo africano", 1843), Juan Vidarte ("Orgía", 1844) y Francisco Camprodón ("La orgía", 1850). Estos textos y los de Zorrilla, Espronceda y Bécquer configuran un territorio lírico de rasgos temáticos y formales coincidentes en el que, salvando la desviación personal de los grandes creadores, se puede perfilar una variante de poesía pornográfica específicamente romántica."



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miércoles, 21 de abril de 2010

De “El diablo mundo” ( José de Espronceda) Escenas de taberna - Canto V



De “El diablo mundo

José de Espronceda

Escenas de taberna
Canto V



José Ignacio Javier Oriol Encarnación de Espronceda y Delgado
(Almendralejo (Badajoz), 25 de marzo de 1808 - Madrid, 23 de mayo de 1842)

Poema de "El diablo mundo", obra inconclusa del escritor español



Y entró en un cuarto donde vio una mesa
entre la niebla espesa
de humo de los cigarros medio envueltos,
seis hombres asentados
con otras tantas mozas acoplados,
en liviana posturas
que beben y alborotan a porfía,
y aquél el vaso apura,
y el otro canta, y en su inmunda orgía
con loco desatino al aire arrojan vasos y botellas,
ellos gritando y en desorden ellas
y con semblantes que acalora el vino.



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La noche de orgía - Juan Rico y Amat


La noche de orgía
Juan Rico y Amat


Juan Rico y Amat.
Elda 29 de agosto de 1821 - Madrid 19 de noviembre de 1870),
Poeta, historiador político, periodista, dramaturgo y jurista español.



Mas ¡ay! el sol se asoma las nubes
disipando, y el jardín va mostrando
completa destrucción. También
cuando la calma disipe los vapores,
tendremos cual las flores marchito
el corazón.


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“Desnudas las espaldas…” - Juan Rico y Amat


“Desnudas las espaldas…”
Juan Rico y Amat




Juan Rico y Amat.
(Elda el 29 de agosto de 1821 - Madrid el 19 de noviembre de 1870),
Poeta, historiador político, periodista, dramaturgo y jurista español.



Desnudas las espaldas y
abierto el blanco seno,
tened el pecho ajeno de
necia timidez.
Es grato de una hermosa
ver lánguidos los ojos;
ver en sus labios rojos
sonrisa maquinal.
Que así el alma adivina
en ilusión de amores
misterios y primores
sin púdico cendal.


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De “Retrato del libertino” - Antonio Escohotado (fragmento I)


De “Retrato del libertino
Antonio Escohotado
(fragmento I)





Retrato del Libertino -Ed. Espasa
(fragmento)
Antonio Escohotado



Todos los afectos humanos se generan mediante el acto de la copulación y sus preliminares (…) Las parejas bendecidas con imaginación llevan el acto de follar a la altura del intelecto, haciendo que -en su sensual elevación etérea- la lujuria y el amor se conviertan en un delirio poético (…) Follar es la gran fuente que humaniza al mundo.

La cita corresponde a un victoriano que a finales del siglo XIX ya senecto, pagó de su bolsillo la entonces formidable cantidad de mil cien guineas a un librero de Amsterdam, para que editase seis únicos ejemplares extracomercio de una autobiografía titulada My Private Life. Trasladadas a letra de imprenta, las cuartillas a mano cupieron en once volúmenes in octavo , cada uno de cuatrocientas páginas aproximadamente. Linotipistas holandeses, poco duchos en la lengua inglesa, agravaron el problable descuido gramatical y ortográfico del manuscrito.

Hasta que Grove Press se decidió a reeditar la obra -empleado dos tomos de gran tamño, ya en 1962-, de los seis ejemplares originales cuatro se hallaban en manos de coleccionistas privados, uno en la biblioteca de Kinsey Institute y otro en la del British Museum. Aunque se supone que el librero de Amsterdam quizá imprimió algunos ejemplares más de los contratados, una obra tan gigantesca como prohibida se conservó intacta durante casi un siglo (no caracterizado desde luego por falta de censores, guerras y otras calamidades para la memoria cultural).

El motivo reside en la obra isma, que Jaime Gil de Biedma considera «el más extenso y prolijo informe jamás escrito sobre la experiencia erótica de un ser humano del sexo masculino». (1) En efecto, además de ofrecer un rico cuadro de la época -precisamente la parte omitida en las novelas de Dickes, Hardy y otros narradores ingleses respetables del momento-, el libro describe en detalle relaciones carnales con unas dos mil mujeres. El dato habla por sí solo. Como ejercicio de la sexualidad en condiciones plenas viene a ocupar unos cuarenta años de la vida, este gentleman conoció (en sentido bíbilico) una mujer nueva cada semana, a una medida de cuatro por mes.

Se trataba de un caballero pudiente, que viajó por toda la tierra, y muchas de sus conocidas fueron rameras. Pero no alcanzó esa cifra movido por algún tipo de compulsión a penetrar y marcharse en seguida, como nuestro Tenorio. Al contrairo, Wlater -pues así se bautiza en el relato- encuentra casi siempre motivos para ahondar sus fantasías lúbricas con cada compañera, y para renovar las relaciones que resultaron satisfactorias. Él mismo refiere que la mujer ya poseída le hacía sentirse más amable «aún». Raro parece ser el caso de que se despidiera sin copular al menos dos veces con cada una de las mujeres nuevas, o alguna de las amadas antiguas. Eso dispara en el doble o el triple de horas -usando un rasero prudente- equivalen a no pocos años enteros. En sus palabras:

Consultando mis notas y diarios íntimos, me doy cuenta de que he poseído a mujeres de veintisiete imperios, reinos o países, de más de ochenta nacionalidades, incluyendo todas las de Europa, salvo Laponia. He follado con negras, mulatas, cuarteronas, griegas, turcas, egipcias, hindúes y otras criaturas completamenta depiladas; incluso he conocido bíblicamente a squaws del Canadá y Estados Unidos, allí donde la civilización no ha penetrado todavía (…) Ojalá pueda seguir vivo para desarrollar hasta el infinito las variaciones del glorioso tema que es la mujer.

Por otra parte, su relato destila franqueza, y un meticuloso afán de veracidad. Para empezar, no menciona lance alguno que roce la proeza viril. Dadas las situaciones, parece probable que la mayoría de los hombres hiciese lo mismo -o hasta más. Lo llamativo es su expedición cotidiana en busca de ocasiones, y el corazón que pone en perseguirlas hasta el final: la sinceridad y continuidad de su deseo. Más que fantasías por cumplir, proyectadas hacia el futuro, su vida le muestra unido a lo concreto actual, a la inmediatez de cada presente, prolongado luego en el recuerdo. Tras amar en términos absolutos a dos regimientos femeninos, su discurso es ante todo realista:

No pretendo pasar por un Hércules en la copulación. Hay sobrados fanfarrones en este campo, pero muchas charlas con médicos y mujeres de la vida me hacen poner en duda esas maravillosas hazañas de las que algunos hombres se jactan.

En realidad, Walter ni siquiera piensa gustar de modo especial al otro sexo; es él quien se halla seducido, y su ingente experiencia viene sólo de consentirse sin hipocresía una pasión que admite sigilo y exactitud, cosa imposible cuando no cuenta con el apoyo del entendimiento. Entonces ¿quién es este sujeto? Un testimonio antiguo -de cierto librero parisino que lo oyó de otro librero- le presenta como capitán de barco, cosa acorde con la amplia variedad de ciudades visitadas. Sin embargo, hallazgos más recientes apuntan a que fue para el resto de la vida civil sir Henry Spencer Ashbee, un magnate del comercio ultramarino, coleccionista de ediciones raras del Quijote, autor de varios relatos sobre viajes a Asia, África y América, amigo de Richar Francis Burton y otros notables de la época, muerto a los sesenta y seis años, que tenía a España por «país favorito» (sufrió un infarto en Burguos a principios de 1900, del cual no se recuperaría satisfactoriamente), y que bajo el seudónimo de Pisanus Fraxi compiló y publicó también los mas exhaustivos catálogos de literatura pornográfica conocidos por el siglo XIXI. (2)

(…)

Más recientemente, junto a la hipótesis de que Walter fuera Ashbee se maneja la de que era en realidad Edward Sellon, un querido amigo suyo. Sea como fuere, la supuesta o real patología de este caballero no necesita conjeturarse, pues todo cuanto podemos saber sobre su carácter se encuentra en sus memoria eróticas. Con sus seis millones de carcateres, esa obra -que se presenta expresamente como «simple relato de hechos y no análisis psicológico»- resulta ser un pozo insondable de psicología. Si, por una u otra razón, la psicología y la sociología no hubiesen ignorado la tarea de analizar cuantitativa y cualitativamente la medida de autoritarismo y libertarismo en temperamentos singulares y grupos -para concentrarse en sondeos y test sobre intención de voto e idoneidad profesional-, quizá podríamos estar más cerca de saber no sólo qué proporción de varones se parecen a anímicamente al autor de My Private Life, sino hasta qué punto algo así depende de lugares y momentos. Faltando semejante ayuda, habremos de conformarnos con examinar su normalidad y anormalidad, su actualidad o anacronismo, a la luz de un solo testimonio. En el segundo prefacio a su libro, escrito sin duda poco antes de morir, nuestro libertino aborda precisamente esta cuestión:

Mi manuscrito no es sino una narración de la vida humana, quizá la vida diaria de miles de seres humanos, si pudiera hacérseles confesar. Al leerlo de principio a fin, me choca la monotonía de la relación con aquellas mujeres que no pertenecían a la clase alegre. ¿Actúan así todos los hombres -besando, engatusando, sugiriendo impudicias, echando un tiento, oliéndose los dedos, asaltando y venciendo, igual que yo? ¿Se ofenden todas las mujeres diciendo «no», después «oh», sonrojándose, enfadándose, cerrando los muslos, resistiéndose, abriéndolos luego y entregándose a su lujuria, como han hecho las mías? Sólo un cónclave de putas que dijeran la verdad y de sacerdotes romanos podría aclarar este punto. ¿Han tenido todos los hombres esas extrañas calenturas que me han embelesado, avanzada la vida, aunque en días tempranos su idea misma me repugnase? Nunca lo sabré; mi experiencia, si se imprime, permitirá quizá a otros comparar, cosa que yo no puedo hacer.

Walter se considera un humilde servidor de la Naturaleza, llama «natural» a todo aquello que alguien hace movido por un impulso interno. No es tan explícitamente filosófico como otros cultivadores del género, pero filosofa aquí y allá. Las controversias ideológicas le traen en cada medida sin cuidado y, salvo alguna ironía dedicada a la Madre Iglesia (4), no desprecia el pudor ni la impudicia (goza de las púdicas por púdicas y de las impúdicas por eso mismo), no sermonea en ningún momento y no se exaspera contra mojigatos o libertinos. Aunque su vocación de sinceridad absoluta le compromete con el lado soez de cada descripción, no encontramos en él rastro alguno de esos largos discursos sobre el vicio y la virtud que, por ejemplo, agobian en la obra de Sade. Las raras veces donde se pone reiterativo coinciden casi siempre con momentos donde no narra acciones, sino reflexiones.

“El lema de Walter: mi cuerpo es mío. Si no pidió nacer, y no va a poder fijar el momento de su muerte, salvo recurriendo a la violencia del suicidio, lo que hay entre medias queda librado a él. Y lo que a él le gusta es el amor carnal: Las mujeres han sido el placer de mi vida. Amaba el coño, pero también a quien lo tenía; me gustaba la mujer con quien follaba, y no sólo el coño donde lo hacía”.


También goza del confort, comer y beber bien, los viajes, la lectura, vestir apropiadamente… Pero nada le fascina y agita como «lo relacionado con follar». Creencias religiosas no tiene, aunque tampoco sea un ateo militante y profese un vago deísmo…

Para Walter (…) el valor erótico está en el prosaísmo sin idealizaciones.




Notas al pié de página

(1) Cfr. «Cualquier vida secreta, o los otros papales del Club Pickwick» en El Pié de la Letra , Barcelona, 1980, pág. 257.volver al texto

(2) Concretamente, tres; el Index Librorum Prohibitorum (1877), el Centuria Librorum Prohibitorum (1879) y la Catena Librorum Tacendorum (1885). El British Museum rechazó en principio la donación de estas colecciones, si bien acabó aceptándola cuando Ashbee condicionó a ello el legado de su excepcional colección sobre Don Quijote. volver al texto

(4) Refiriendose a su primera amante, dice «Si el sacerdote nos hubiera bendecido con los lazos del matrimonio, lo llamarían placer casto de amor y afecto. Como el sacerdote no intervino para nada, supongo que lo llamarán bestial inmoralidad.» Por el primogénito de Ashbee sabemos que le repugnaban las religiones positivas en general, y particularmente el cristianismo. volver al texto



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Alessandro Baricco - Fragmento de “Seda”


Alessandro Baricco
Fragmento de “Seda




Alessandro Baricco
Novelista italiano
Turín, 25 de enero de 1958
Fragmento de la novela "Seda" (1996)



"Permanece así, te quiero mirar, yo te he mirado tanto pero no eras para mí, ahora eres para mí, no te acerques, te lo ruego, quédate como estás, tenemos una noche para nosotros, y quiero mirarte, nunca te había visto así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos y acaríciate, te lo ruego, no abras los ojos si puedes, y acaríciate, son tan bellas tus manos, las he soñado tanto que ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así, sigue, te lo ruego, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti, acaríciate señor amado mío, acaricia tu sexo, te lo ruego despacio, es bella tu mano sobre tu sexo, no te detengas, me gusta mirarla y mirarte, señor amado mío, no abras los ojos, no todavía, no debes tener miedo estoy cerca de ti, ¿me oyes?, estoy aquí, puedo rozarte, y esta seda, ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendrás mi piel, tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, tú no sabrás dónde, en cierto momento sentirás el calor de mis labios, encima, no puedes saber dónde si no abres los ojos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de improviso, tal vez sea en tus ojos, apoyaré mi boca sobre los párpados y las cejas, sentirás el calor entrar en tu cabeza, y mis labios en tus ojos, dentro, o tal vez sea sobre tu sexo, apoyaré mis labios allí y los abriré bajando poco a poco, dejaré que tu sexo cierre a medias mi boca, entrando entre mis labios, y empujando mi lengua, mi saliva bajará por tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano, uno dentro de la otra, sobre tu sexo, hasta que al final te bese en el corazón, porque te quiero, morderé la piel que late sobre tu corazón, porque te quiero, y con el corazón entre mis labios tú serás mío, de verdad, con mi boca en tu corazón tú serás mío, para siempre, y si no me crees abre los ojos señor amado mío y mírame, soy yo, quién podrá borrar jamás este instante que pasa, y este mi cuerpo sin más seda, tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran, tus dedos en mi sexo, tu lengua sobre mis labios, tú que resbalas debajo de mí, tomas mis flancos, me levantas, me dejas deslizar sobre tu sexo, despacio, quién podrá borrar esto, tú dentro de mí moviéndote con lentitud, tus manos sobre mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz, te mueves con lentitud, pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz, mi cuerpo sobre el tuyo, tu espalda que me levanta, tus brazos que no me dejan ir, los golpes dentro de mí, es dulce violencia, veo tus ojos buscar en los míos, quieren saber hasta dónde hacerme daño, hasta donde tú quieras, señor amado mío, no hay fin, no finalizará, ¿lo ves?, nadie podrá cancelar este instante que pasa, para siempre echarás la cabeza hacia atrás, gritando, para siempre cerraré los ojos soltando las lágrimas de mis ojos, mi voz dentro de la tuya, tu violencia teniéndome apretada, ya no hay tiempo para huir ni fuerza para resistir, tenía que ser este instante, y este instante es, créeme, señor amado mío, este instante será, de ahora en adelante, será, hasta el fin."


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martes, 13 de abril de 2010

Julien Offray de La Mettrie: Si he perdido los días en la voluptuosidad...




"Si he perdido los días en la voluptuosidad,
¡ah!, devolvédmelos, grandes dioses,
para que pueda perderlos nuevamente."



Julien Offray de La Mettrie

“L'Art de jouir”


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domingo, 11 de abril de 2010

George Bataille - El deseo de exceder




"!Qué bueno es permanecer en el deseo de exceder
sin ir hasta el extremo,
sin dar el paso!"


George Bataille


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Diga... no diga... (del "Manual de urbanidad para jovencitas" - Pierre Louys)



"Diga... no diga..."

Manual de urbanidad para jovencitas
Pierre Louys



Las indicaciones que siguen a continuación han sido extraídas del "Manual de urbanidad para jovencitas" de Pierre Louys.

Pierre Louys fue un poeta y escritor francés muy conocido por su pluma libertina, impugnando desde sus escritos la moral sexual en clave literaria obscena.

Había nacido en Gante, Bélgica un 10 de diciembre de 1870 y falleció en París, Francia, el 6 de junio de 1925.

Pierre Louys escribe su “Manuel de civilité pour les petites filles à l'usage des maisons d'éducation” en 1917. Fiel a su estilo obsceno, irónico y burlón de la moral educativa sexual, el "Manual..." posee varios capítulos que iré posteando sucesivamente. Como se podrá apreciar aquí, el escritor francés desnuda con ironía los contenidos educativos hipócritas de los llamados Tratados de urbanidad de la época dirigidos a las jóvencitas.




DIGA... NO DIGA...


No diga: “Mi coño.” Diga: “Mi corazón.”
No diga: “Tengo ganas de coger.” Diga: “Estoy nerviosa.”
No diga: “Acabo de acabar como una loca.” Diga: “Estoy algo fatigada.”
No diga: “Acabo.” Diga: “Me voy.”
No diga: “Cuando tenga pelos en el coño.” Diga: “Cuando sea mayor.”
No diga: “Prefiero la lengua a la pija.” Diga: “Sólo me gustan los placeres delicados.”
No diga: “Entre comidas sólo bebo semen.” Diga: “Tengo un régimen especial.”
No diga: “Tengo doce consoladores en mi cómoda.” Diga: “Nunca me aburro sola.”
No diga: “Me importan un pepino las novelas honestas.” Diga: “Querría algo interesante para leer.”
No diga: “Cuando ella acaba parece un burro meando.” Diga: “Es una exaltada.”
No diga: “Cuando le enseñan una pija, se enfada.” Diga: “Es una original.”
No diga: “Es una jovencita que se hace pajas a reventar.” Diga: “Es una sentimental.”
No diga: “Es la mayor puta que hay sobre la tierra.” Diga: “Es la mejor muchacha del mundo.”
No diga: “Se hace culear por todos los que la chupan.” Diga: “Es un poco coqueta.”
No diga: “Es una tortillera empedernida.” Diga: “No es nada coqueta.”
No diga: “La he visto tomar por los dos agujeros.” Diga: “Es una ecléctica.”
No diga: “Empina como un caballo.” Diga: “Es un mozarrón.”
No diga: “Su pija es demasiado grande para mi boca.” Diga: “Me siento tan niña cuando estoy con usted.”
No diga: “Ha acabado en mi boca y yo en la suya.” Diga: “Hemos intercambiado impresiones.”
No diga: “Cuando se la chupan, eyacula al momento.” Diga: “Es impulsivo.”
No diga: “Se echa tres polvos sin sacarla.” Diga: “Tiene un carácter muy firme.”
No diga: “Coge muy bien a las jovencitas, pero no sabe mucho sobre darla por el culo.” Diga: “Es un poco simple.”


Evite las comparaciones arriesgadas. No diga: “Duro como una pija, redondo como un cojón, mojado como mi concha, sabroso como el semen, no más gordo que mi clítoris” y otras expresiones que no están recogidas en el Diccionario de la Academia.


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Flores vulvas, vulvas florales - (Floramagica - Hermann Försterling)






Flores vulvas, vulvas florales
Hermann Försterling




Hermann Försterling
Artista y fotógrafo alemán

Imagenes pertenecientes a
"FloraMagica"
(2006)
Verlag Atelier Försterling, Germany

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Women and flowers - Hermann Foersterling



Women and flowers
Hermann Foersterling


Hermann Foersterling
(Eppingen, Germany)



Women and flowers, also in the enlightened period of the 21. century this seems to be a defined relationship. To whom are they not known - the comparisons, that a woman is like a flower. Women are rooted, are in bloom, but are also fading. The most different flowers became and become to symbols, allegories, metaphors, to symbols for women and the birth of man. Thus, we find tribes in Malakka, that believe, that mankind was created from flowers or the Old egyptian god of the sun, Nefertem, who was said to be born out of the bloom of the blue waterlilly. Also again and again it can be found associations between women and flowers in the Christian history of religion and arts , for example the lilly as symbol for the purity of the Mother of God Mary. Also what was written in the course of the history of literature regarding the relationship between Eros und women is like reading one big poetic bunch of flowers. It can be found a large number of lillies as reference to the purity of women , of course the roses as a sign of sensuality and the Aquilegia stands for spirituality and fertility. The minnesingers of medieval times let flowers curl around their adored lady , whereas in the dreams of the romantics she is presented the “blue flower” of yearning.

Always weak, helpless plants have been compared to the gentle nature and body of women, and the sensual variety of colours, the colour intensity of the blossoms, the beauty of the plants contribute to the analogies. The female sex is associated to the natural cycle of germinating, budding and the transitoriness of the blooming beauty.

With the camera and the scanner Hermann Försterling feels for this century-old tradition and links in his photo works the sensual, colourfully pulsating blossoms with the vaginas of women of different ages. With the viewing with the scanner he zooms in the blossoms and has an almost cool look on the wonderworld of nature: calyxes, pistils, formations of petals and seminal filaments with all their colour intensity and vital brilliance are captured in cramped details of the pictures.

The close view provides both a detailed insight in the individual characteristics of the blossoms and also of the women, that, however, are assimilated by the anonymity of the close look. The flowers are reduced to a play of lines and colours, to nuances of light and shade, so that a fascination emerges from the wrinkling, the curves and the bends. Although captured realistically in shape and colour, Försterling’s blossoms partially seem to be strange and disconcerting. This emerges last but not least from the linkage with the vaginas, which, however, is mostly recognized only at a second glance. He inserts subtly the wrinkling of the female organ in the shape of the blossoms, so that the portrays of the blooms are shining suggestively from inside and are exuding a sensual power. By this approach the identity of the women and of the applied formation of the blooms gain an exceptional and mysterious presence, which is stimulated by a sensual aura. Thus, the century-old associations between women and flowers are not portrayed separately- as so far so often in the history of arts- but are joined together in one canon of pictures. Hermann Försterling reveals with them characters, that - with their language of strong colours and with their shapes - lead us to a dialogue about femininity and sensuality.
Natalie Scheerle-Walz M.A.

[1] Novalis, in: Heinrich von Ofterdingen:„(…) But what drew him with powerful eagerness, was a tall, light- blue flower, touching him with its wide, gleaming petal.

All around it stood countless flowers of all colors and the dulcet scent pervaded the air.

He saw nothing but the blue flower and looked at it a long time with nameless endearment. Finally he wanted to approach it, when all of the sudden it began to move and change; the petals became more luminous and nestled to the growing stem, the flower bent towards him and the petals showed a blue, outspread collar, in which hovered a delicate face.



Selected publications:

2006 "FloraMagica", Verlag Atelier Försterling, Germany
2005 "ROSES", Edition Braus, Germany
2000 "Akt", Umschau-Braus, Germany
1999 "HEADS", Umschau-Braus, Ger



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From:
Thomas Kellner - Photography in art http://www.tkellner.com

Image by Hermann Försterling

Rarezas de la naturaleza erótica (XVI) - Vulva añejada al natural...



Vulva añejada al natural...

Photo by Anastasii Mikhailov


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Bailé furiosamente - Ana Rossetti



Bailé furiosamente
Ana Rossetti

Ana Rossetti
Escritora, poeta
Cádiz, 1950



Bailé furiosamente.
Cual halo tras de mí henchíase la túnica


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El gladiolo de mi primera comunión se vuelve púrpura - Ana Rossetti




El gladiolo de mi primera comunión se vuelve púrpura

Ana Rossetti




Ana Rossetti
Escritora, poeta.
Cádiz, 1950


Nunca más, oh no, nunca más
me prenderá la primavera con sus claras argucias.

Desconfío del tumescente
gladiolo blanco, satinadas pastas
de misales antiguos.

Parece una mortaja de niño,
su apariencia es tan pura
que, sin malicia, lo exponemos
a la vista de muchachas seráficas.

Y sin embargo, qué hermoso señuelo,
jamás halló Himeneo instructor más propicio.

Ya visita, de noche, silente, las alcobas,
se introduce en los sueños
y despierta a las vírgenes con dura sacudida.

Nunca más, oh no, nunca más
me prenderá la primavera con sus claras argucias.


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Flora mágica - Hermann Fosterling




Flora mágica

Hermann Fosterling



Tú conoces la lengua de mis flores,
eres veloz como la hierba,
a la hora de traducir mis pétalos,
tus dedos miran con devoción,
los estambres tiritando,
te encanta el silencio del polen,
tan lejos del estruendo,
de tu ajetreada semilla.
Sabes que no me agrada que pises mi jardín
pero sus flores adoran los ojales de la lengua,
cuando las cortas dulcemente con tu lengua.


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Mercedes Abad Fragmento de “Pascualino y los globos”




Mercedes Abad

Fragmento de “Pascualino y los globos




En “Ligeros libertinajes sabáticos”
Mercedes Abad
(1961, Barcelona, Cataluña, España)


Tengo cincuenta y siete años y la idea de tener que recomponer mi vida tras haber llegado hasta el miserable punto donde ahora me hallo, se me antoja complicadísima y, sencillamente, les guste o no, me da una pereza inmensa. Además temo que por muchos esfuerzos que hiciera en esa dirección, me vería inevitablemente abocado al más estrepitoso fracaso. El motivo de mi pesimismo radica en la absoluta certeza de que voy a morir muy pronto, sin dilación. Es más, creo que ya estoy empezando. Juro que no estoy haciendo ningún tipo de comedia para llamar la atención, juro que lo mío es grave y que me queda muy poco tiempo ya en este valle de lágrimas. ¿Quieren que les diga lisa y llanamente cuál es el motivo de mi futura muerte? Pues, helo aquí sin más preámbulos.
Es posible que nunca hombre alguno se haya encontrado en una situación tan grotesca como la que ahora me abruma. Me encuentro echado boca arriba en una cama que no es la mía. Naturalmente, esto no sería excepcional si la cama en cuestión no perteneciera a una mujer de cuerpo superlativo, inmenso y blando, cuyo sexo estoy lamiendo. Para que yo pudiera llevar a cabo tan delicada misión, ha colocado la inmensidad sofocante que son sus nalgas sobre mi atribulado rostro.
Desde el primer momento sospeché que me afixiaría sin remedio; ahora, en cambio, la sospecha ha crecido hasta convertirse en ineludible certidumbre: me estoy asfixiando. El aire se ha enrarecido tanto que ya casi no puedo respirar: he aquí el motivo de mi prisa. Ustedes pensarán probablemente, y con toda la razón del mundo, que la solución a mi problema no deja de ser bastante banal y que me bastaría con abrir la boca y gritar: «iDetente Daniela, por favor, que me ahogo!». Pero es ahí, precisamente ahí, donde está el meollo de la cuestión: cada vez que intento abrir la boca encima de la que Daniela restriega una y otra vez su vulva, la caricia involuntaria de mis labios le provoca más placer aún, con lo cual, su movimiento se hace más perentorio y el grado de mi asfixia aumenta notablemente. Por ello he decidido serenar mis ánimos y gozar de esta muerte lenta y elefantisíaca, amorrada a un sexo enorme que se me traga poco a poco y donde supongo que acabaré enteramente sumergido y con los pies colgando. Una excelente mortaja, sí señor. Y como al parecer el útero de esta mole humana, de esta catarata de carne succionadora, es lo suficientemente elástico como para albergarme enterito, es posible .que la pobre no se enterara hasta unos días más tarde. Y yo ya estaría violeta y tieso, macerado en toda clase de jugos de globo gigante.
No querría de ninguna manera que se culpara a la pobre Daniela de mi muerte; ella no es más que el instrumento ciego e inconsciente de mi defunción. Que no recaiga pues la ira sobre ella porque fui yo, sí, yo, un hombre más bien raquítico y escuchimizado, quien la persiguió por toda la ciudad hasta conseguir, tras su inicial negativa, que se encatrara conmigo.
Por consiguiente, la pobre tiene más alma de hermanita de la caridad que de sádica asesina.
He aquí los motivos que me impulsaron a los brazos y al coño de Daniela, a ese cuerpo incontenible, incompatible con sujetadores, bragas y fajas, cuerpo expansivo donde los haya, una deliciosa mole en la que hundirse, inhibirse de todo y morir. ¡Oh, Daniela, nunca sabrás cuánto te he buscado y cuánto te amo ahora, mi amor póstumo! ¡Mi última felicidad, tal vez la única!



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Mercedes Abad

Fragmento de “Una mujer sorprendente (Relato gastronómico)




En “Ligeros libertinajes sabáticos
Mercedes Abad
(1961, Barcelona, Cataluña, España)
Fragmento de “Una mujer sorprendente (Relato gastronómico)”




Súbitamente la duquesa decide que van a cenar inmediatamente y, envuelta en su lienzo, se dispone a servir la comida. La dignidad y la elegancia con las que lleva la sábana son incuestionables; con infinita gracia, ésta se entreabre un instante, un instante breve pero suficiente para que algo que se desplaza autónomamente abandone la ensaladera y se introduzca en el interior del atuendo improvisado de Pámfila de Castis que sirve la cena, pero cambia repentinamente de opinión con respecto a la naturaleza de su apetito y, como si respondiera a una urgencia erótica desesperada, le susurra a su amante que cenarán más tarde; se despoja lentamente de la sábana y aparece desnuda ante los ojos de Bocasto. Como éste conoce ya de memoria el cuerpo de la duquesa, su atención no tarda mucho en desplazarse de los pechos redondos, opulentos, con grandes pezones erectos, hacia un elemento novedoso que se agita en la entrepierna de la dama. Bocasto se aproxima un poco para contemplar de más cerca la sorpresa y descubre embelesado que, en los labios de la vulva, vulva ducal y con pedigrí, vulva de diosa, Pámfila luce un adorno singular: un escorpión de tamaño ligeramente inferior a un dedo meñique. Bocasto se extasía ante la gracia con la que el escorpión mueve su aguijón, y abre con delicadeza las piernas de su amada para apreciar mejor los detalles y las sutilezas de la operación. Luego alza un par de ojos llenos de sincera admiración hacia el rostro de Pámfila, rostro que en estos momentos se tiñe de auténtico orgullo, orgullo por poseer una vulva tan apetecible. A Bocasto no le cabe ya la menor duda; profundamente impresionado y ansioso ya de entregar a semejante portento de originalidad el premio prometido, le dice en un amoroso murmullo:
-Querida, siempre serás sorprendente.
Fue una lástima que el discurso de Bocasto quedara interrumpido en este punto; un alarido horrendo le impidió mostrar más efusivamente su admiración hacia una mujer ciertamente original.
El día del entierro de Pámfila de Castis, una duquesa nada vulgar, un golfillo redimido, un cocinero ya entrado en años y un hombre de casta boca lloraban amargamente. Bocasto se ahorcó por idiota. Serafín y Crispín se hicieron amantes.


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Ligeros libertinajes sabáticos - Mercedes Abad




Ligeros libertinajes sabáticos
Mercedes Abad

Fragmento de “Malos tempos para el Absurdo o las delicias de Onán”



Mercedes Abad
(1961, Barcelona, Cataluña, España)
Fragmento de “Malos tempos para el Absurdo o las delicias de Onán”


Aquí nuestro feliz durmiente vuelve a tomar las riendas del relato interrumpido por el sueño.
«Mis ojos se abrieron lentamente a la realidad exterior: un sexo caliente, sexo que abraza un cuello de botella, danza del vientre, Lola poseída por el placer, Lola con los ojos cerrados, la boca sensualmente entreabierta y el cuello, delgado y hermoso, arqueado hacia atrás. Volví a excitarme. El pelo largo y sedoso de Lola caía sobre sus hombros, cubría su espalda y uno de sus senos. Quise lamerla entera, poseerla, desgañitarla en mis brazos. Me levanté e intenté arrebatarle la botella que sus piernas ceñían con fuerza. Pero mi irrupción en su placer no fue bien recibida. Ciega y enardecida de placer, Lola siguió jugando con la botella, aspirándola y escupiéndola con los movimientos de su coño; meneando vientre, culo, tetas y caderas a un ritmo cada vez más enloquecido; había sabido vengarse y prescindir de mi presencia. El orgasmo no estaba ya muy lejos. Supe que no aceptaría ningún gesto mío, de modo que me limité a gozarla visualmente. Hubo un momento en que todo su cuerpo se encabritó estremecido, palpitó como una bomba y exhaló gemidos de placer.
No había concluido aún aquel paroxismo cuando algo muy extraño se produjo en el interior de Lola. Se oyó un ruido sordo, de estallido ahogado. Los ojos de Lola se abrieron súbitamente. Un grito le quedó colgado en los labios entreabiertos, todavía sensuales y tentadores. Mis ojos viajaron de su rostro al coño que había empezado a manar algo burbujeante, pero que no tenía el color del champagne: aquel líquido rojo formó un charco en el suelo. Y el charco se fue haciendo más y más grande hasta que Lola se desplomó y la botella cayó al suelo. Aterrado, vi que la botella ya no tenía tapón; muerto de miedo, constaté que la botella estaba vacía; completamente paralizado de pavor, me di cuenta de que Lola estaba muerta, muerta sobre un charco que olía a sangre y a champagne. El tapón de la botella no aparecía por ninguna parte. Más tarde el médico forense lo extrajo de su vulva, destrozada tras el descorchamiento de la botella.»


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El erotismo en tierras gallegas - Eros Galicia 2010



El erotismo en tierras gallegas
"Eros Galicia" 2010


El II Salón Erótico de Galicia, este año ofreció más de 400 espectáculos. Siete escenarios protagonizados por más de sesenta actores de cine para adultos, presentaciones de películas de las principales productoras y distribuidoras, sexo a la vista, Pole dance, striptease, rodaje de una película X en directo, shows, concursos y hasta restaurante erótico. El II Salón Erótico de Galicia, Eros Galicia, en Expocoruña puso en venta sus entradas manteniendo el mismo precio del año pasado, 20 euros.



Más info en:
www.expocoruna.com
www.erosgalicia.com

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Margo Glantz - De "Apariciones" (Fragmento II )




Margo Glantz - "Apariciones"

Fragmento

(II)




Mientras lo esperas acostada en la cama te gusta mirar estampas. Una japonesa, en este momento. Los personajes desnudos adoptan una posición inverosímil, una de las posiciones favoritas del amor. Ella tiene los senos pequeños y el pezón delicado, su vello púbico, desmelenado, forma un halo alrededor de su vagina, cuyos labios abiertos dejan ver la rosada carne.
Empuña el pene del hombre, enorme, negro, bien delineado, amenazante; en contraste los rostros guardan una serena compostura. Él lleva en la mano un objeto pequeño y puntiagudo.
Están a punto de acoplarse, sus caras inexpresivas se coronan con el mismo peinado implacable, atravesado por largos alfileres y en el cabello, estrictamente trabajado, no es posible detectar una sola hebra suelta.
¿Gozas mucho mirándolos?


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Imagen: fotografía del año 1993 - Nobuyoshi Araki
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Margo Glantz - De "Apariciones" (Fragmento I )


Margo Glantz - "Apariciones"
Fragmento
(I)



Me miras como interrogándome:
–Por esa razón, continúo, te golpea con las palmas abiertas sobre los flancos, para que obedezcas, te muevas, alces la cara, cierres los ojos, abras la boca y quedes exhausta, detenida en una mueca dolorosa.
–¿Gozaste?
No me contestas, te vuelves hacia él y le preguntas:
–¿Has gozado?



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El cuerpo re-creado del erotismo - Margo Glantz




El cuerpo re-creado del erotismo
Margo Glantz



En su prólogo a Lo imposible de Georges Bataille, Margo Glantz señala que:


"El erotismo es un cuerpo que se escamotea a la materialidad aunque parta de ella, o mejor, es un cuerpo que se recrea o un cuerpo sobre el que se construye la poesía. Es por ello algo concreto, algo tangible, pero a la vez es un cuerpo inexistente en su concreción para detentarse en la concreción de la palabra. Cuerpo-texto que destruye el cuerpo-carne pero que se monta en él para transformarlo, para sustituirlo. Por ello es delito, es más, es perverso."



1989
Margo Glantz
“Prólogo”. En: Bataille, Georges: Lo imposible. Barcelona: Tusquets.

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Margo Glantz (fragmento) - Mi falda es de terciopelo...



Margo Glantz
(fragmento)
2001


Mi falda es de terciopelo, su forro es sedoso, de color gris perla, las medias hacen juego, son rayadas, finamente; mis zapatos, especiales, sirven sólo para escribir, su tono es verde, un verde acerado, de fina piel; los tacones, medianos, de forma delicada y una ligera inclinación permite asentar bien los pies en el suelo, para escribir con comodidad y sin cansarse.
Me desnudo el torso. Antes de escribir suelo acariciar mis pezones, son rugosos, el tacto me excita, los retuerzo entre mis dedos, uno a uno, alternativamente, quiero que se pongan rojos, erectos, brillantes, calientes.
Paso la yema sobre la areola, mis yemas se contagian y con esa exaltación me preparo.
Ya coloco los dedos sobre el teclado.
“¡Escribe!”, me repito, cuando advierto que he dejado de escribir, demasiado preocupada por el ritual con que dispongo la escritura...



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10 desnudos bajo la lente de Anastasii Mikhailov











10 desnudos bajo la lente de Anastasii Mikhailov



Anastasii Mikhailov, de los mejores fotógrafos en los que Eros desnudo se luce entre el gris y los blanquinegros.

Con una elegante sensualidad por momentos entre inocente y plenamente natural, este artista ruso juega entre los cuerpos desnudos y sus enigmáticas sugerencias, balanceando con sentido estético los contornos, las luces y las sombras.


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Más info en: http://www.photosight.ru/users/117206/

La Flor de Lis - Marosa di Giorgio


La Flor de Lis
Marosa di Giorgio
(Ed. Cuenco de plata)





"Poesía, erotismo y santidad"
Por Enrique Foffani


Lo que hace distinto a este libro de Marosa di Giorgio no depende de la cercanía de su muerte. La obra de la poeta uruguaya no sólo no queda trunca sino que, lejos de ser último, éste es un libro primero, en el sentido de primordial: el libro que engendra todos los libros anteriores. Además, al incluir el CD Diadema, La flor de lis otorga al lector el don memorable de la propia voz de Marosa diciendo sus poemas. Su dicción atraviesa múltiples entonaciones y hace de la voz no sólo el lugar del habla sino también el sitio incandescente donde cada palabra, cada sílaba, cada suspiro crean una lengua distinta. Distinta y distintiva, la voz de Marosa tiene la rara virtud de no dejar huellas de la escritura: cada poema parece ser dicho por vez primera, como si el tono borrara la dimensión de la letra.

La flor de lis se abre con un enunciado, entre la dedicatoria y el apóstrofe, con el cual la autora busca definir su libro: "Poemas de amor a Mario". A decir verdad, toda la obra de Marosa gira alrededor de lo amoroso; el erotismo de sus poemas impregna todas las esferas del texto, es como una inmersión, como una diseminación que va creciendo de modo progresivo. De hecho, los primeros poemas de La flor de lis y el último -que repite a su vez uno de éstos- provienen de otros libros de Di Giorgio y casi todos citan a Mario, le dan cita. La primera composición pertenece a Está en llamas el jardín natal (1971) y transmite la atmósfera de todo el poemario: una madrugada lluviosa en que la poeta asiste al retorno de los muertos como "un enjambre [que] caía del cielo". Esa experiencia frecuente y al mismo tiempo fabulosa obtiene su materialidad en la intensidad cromática y olfativa. En este ámbito, Mario, el destinatario de los poemas, ocupa el lugar del sueño, que no es menos real que el de la vigilia: "Y yo volvía al lecho, a dormirme sobre la blanca almohada, a soñar que Mario estaba allí". Como en todo discurso amoroso, la ausencia del amado hace hablar, se convierte en el motor del decir. El lugar del sueño, en Marosa, es una parcela del universo, un jardín natal que, como reza el título, "está en llamas". El fuego atraviesa el mundo onírico, sus pliegues de misterio, sus infinitas poblaciones vegetales; es allí donde se agazapa el goce y la felicidad promete un encuentro inmediato. Por eso, en la poética de Marosa el sueño no se opone al mundo porque "todo es real e irreal como es siempre en la vida".

Mario arrastra consigo todos los reinos de la naturaleza, porque la pasión amorosa hace estallar la categoría de representación estética y con ella los límites acordados a lo humano. Así, las pasiones dejan sus huellas: niñas que dan a luz, doncellas que ponen huevos, mujeres que son desfloradas. Es éste un gineceo viviente y feérico que se desarrolla como resabio de una sociedad matriarcal que renueva la vieja tradición de los mitos agrarios. Y a la vez, no podría quedar fuera de esta concepción amorosa la recurrente visita de las tías. Todas las visitas devienen visitaciones, es decir, viajes de devoción o bien a un templo (la casa es su doble simétrico) o bien para alcanzar un conocimiento.

El erotismo de la poesía de Marosa di Giorgio incluye también lo que Georges Bataille denominó erotismo sagrado, esto es, una experiencia que aproxima la sexualidad a la mística. Un poema de La flor de lis lo dice de modo transparente: "Había algo santo y sexual en todo eso". Una contigüidad inquietante pero religadora de una experiencia perdida donde subyace todavía una violencia primitiva. Tal vez el título que la autora eligió para nombrar todos sus libros, Los papeles salvajes, remita en parte a esta otra pasión de la escritura que es un sucedáneo de lo erótico, lugar del bestiario, de la copulación animal y vegetal. El universo de las flores encierra los avatares del cuerpo en la asunción de su propio lenguaje desde la floración a la desfloración. La flor de lis engendra los libros anteriores: se trata de una flor y, a la vez, de su representación en otro plano. Su escritura deviene, entonces, una instancia mensajera, angélica, traductora, como si la poesía pudiera al fin reunir lo separado, amancebar lo distante, engendrar los confines de la imaginación. Los poemas de amor a Mario estaban desde siempre, lo que hace ahora Di Giorgio es renovar sus votos: "Y yo junto a la bromelia. A esperar a Mario. El sitio era ése. Para esperar a Mario".



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En: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=655774
21 de noviembre de 2004

El erotismo explícito de la Grecia clásica revive en Atenas - Museo de Arte Cicládico



El erotismo explícito de la Grecia clásica revive en Atenas
Museo de Arte Cicládico




"Eros: de la Teogonía de Hesíodo a la Antigüedad" es el nombre de la exposición que trabaja sobre la faceta más sexual del dios del amor, exhibiendo piezas que representan su influencia a lo largo de siete siglos.


"Eros", en su faceta más explícita, es el protagonista de una exposición en Atenas dedicada a él, dios del amor y la lujuria de la Grecia Clásica.

La exposición "Eros: De la Teogonía de Hesíodo a la Antigüedad" se puede visitar hasta el 6 de abril de 2010 en el Museo de Arte Cicládico y reúne 280 objetos que relatan el culto al dios del amor y de la atracción sexual desde el siglo VI a.C al IV d.C.

La exposición rastrea cómo cambió la percepción de Eros desde su influencia en la cultura griega a su declive posterior, convertido en mero compañero de Venus, la diosa del amor de la mitología romana. La muestra tiene incluso una sección que representa un prostíbulo de la antigüedad, a la que sólo pueden acceder mayores de 16 años o menores acompañados de adultos. "Es un tributo a todas las formas del amor en la Antigüedad, desde el elemento de génesis a la vida cotidiana", declaró a la prensa el director del museo, Nikos Stambolis.

En la Teogonía el poeta griego relata el origen del universo con Eros desgajándose del Caos primordial junto con Gea (la Tierra), y Tártaro (el inframundo).

Los objetos provienen de 46 museos griegos, pero también de Chipre, Italia y Francia, en formas de grabados, relieves, cántaros, joyas, estatuillas de mármol y de bronce, así como candelabros.

La exposición está dividida en nueve partes, como tributo a la teoría de la música de las esferas de Platón, relacionada con el amor, y que se incluye más tarde en los dibujos del matemático Pitágoras, además de ser una referencia a las nueves musas clásicas.

Lo más sorprendente es la representación explícita de relaciones sexuales, así como el uso de representaciones fálicas como adornos en los hogares para traer la buena fortuna. Además, sorprenden las distintas imágenes de prostitutas, así como todo un muestrario de prácticas heterosexuales y homosexuales, además de relaciones zoofílicas con asnos o médicos tratando de curar el priapismo.

"Los tiempos han cambiado y los niños encuentran de todo en el ciberespacio. Por lo tanto, sería una hipocresía que ocultásemos la verdad, alimentado y prolongando el síndrome de culpabilidad que era cultivado en épocas pasadas", declaró el director del museo Nikos Stambolis, sobre la decisión de dejar pasar a menores acompañados.

"Lo que he visto hoy es increíble. No tiene nada que envidiar al kamasutra", declaró aún con sorpresa en los ojos una visitante tras entrar en una sala que recrea un prostíbulo de hace 2.500 años.

En esa sala se puede ver escenificadas todo tipo de posturas sexuales, grabadas o dibujadas sobre cerámica, o en estatuas o relieves de distinto tamaño.

La exposición recorre el periodo desde la aparición del poeta Hesíodo (del siglo VII a.C) hasta el establecimiento del Cristianismo.

También se incluyen relatos sobre la influencia del amor en la Historia, como la muerte del tirano Hiparco de Atenas a manos de Harmodio, y la relación de Cleopatra en el siglo I d.C con Julio César y Marco Antonio, que cambió el signo del poder en el mundo Antiguo.


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Fuente: EFE
En http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2010/01/28/_-02129012.htm

Muerte & Erotismo- Entre Bataille y Lacan ( José Assandri)




Muerte & Erotismo

Entre Bataille y Lacan
(de José Assandri)




Por Cecilia Sosa

Entre Bataille y Lacan Ensayo sobre el ojo, golosina caníbal
José Assandri
El Cuenco de Plata
167 páginas




Más allá del lazo casi familiar, Bataille y Lacan se han conectado por el goce y el dolor en sus exactos límites. Una investigación sobre este vínculo a cargo de un psicoanalista uruguayo.



¿Cuánto hay de Bataille en Lacan? Si la pregunta fue contestada por Elisabeth Roudinesco en una picaresca y detallista biografía familiar (que incluye una mujer –Sylvia– y una hija –Judith– casi en común), el investigador y psicoanalista uruguayo José Assandri optó por otro camino, acaso más sinuoso pero no menos inquietante y revelador. En Entre Bataille y Lacan, el autor se pone el gorro de detective para reconstruir una historia de silencios e implícitos, de veladas referencias que toca al misterioso grupo Acephale y encuentra centro en Historia del ojo (1928), la primera novela de Bataille, quien la escribió en paralelo a su propia experiencia analítica con el Dr. Borel (un psicoanalista cercano al movimiento surrealista) y que según declaró el propio paciente “me permitió cambiar del ser totalmente enfermo que era en alguien relativamente viable”.

Pues bien, resulta que tras esta aparente novelita pornográfica (escrita bajo el seudónimo de Lord Auch) Assandri asegura que se esconde la particular y estremecedora relación que Bataille encontraría entre la muerte y el erotismo, tan decisiva en su obra posterior como reveladora para comprender algunos conceptos clave pergeñados por Lacan. Historia del ojo descubre un erotismo sin castillos que, a diferencia de Sade, rechaza los espacios cerrados y pone a prueba todas las prohibiciones sociales a través de las aventuras de un grupo de jóvenes de 16 y 17 años que a partir de una “ansiedad por las cosas sexuales se introducen al erotismo donde la angustia y la muerte tienen su marca”.

Según Assandri, es allí donde Bataille empieza a construir un mito que tendrá carácter libertario, un mito centrado en el ojo, que confunde y funde lo bajo y lo alto, un orificio que se resiste a toda ciencia, que descubre un mundo nuevo que se tensa entre el ojo ciego del padre y la mirada del sol: el mito del ojo pineal. En este cuadro, Bataille eleva su particular ligazón de erotismo y muerte como nociones que se escurren a la utilidad y que en cambio aparecen ligadas al desperdicio y al puro gasto: en fin, a lo que dentro de su economía general Bataille llamaría la “parte maldita” y que, según propone Assandri, Lacan tomaría para sí para idear su célebre objeto a.

Pero atención: hay un dato más que no figura en ninguna biografía. ¿Dónde encontró Bataille esa particular relación entre muerte y erotismo? Según Assandri, en unas fotos; las fotos que le habría entregado ¡su propio analista! Y que muestran las imágenes de los Cien trozos, el suplicio al que fue sometido un prisionero chino a comienzos del siglo XX por haberse rebelado ante la autoridad. Frente a la visión de aquel tormento, Bataille se enfrenta al enigma del dolor y el gozo, y concibe el poderoso oxímoron del “atroz placer”, el gozo hasta el éxtasis ante la visión del supliciado; el ojo, esa extraña golosina caníbal. Si las fotos estuvieron sobre el escritorio hasta el fin de sus días, Assandri asegura que funcionaron como una suerte de cita privada para Bataille, lo que Barthes llama punctum, un pinchazo, un pequeño corte que va al encuentro del sujeto y lo trastorna inexplicablemente. Ahora bien, ¿vio Lacan esas fotografías?, se pregunta el autor. Difícil de saber. En cambio, consta en actas que en 1966 Lacan escribió: “Incontestablemente, hay goce en el nivel donde comienza a aparecer el dolor, y sabemos que sólo a ese nivel del dolor puede experimentarse toda una dimensión del organismo que de otro modo permanece velada”. Y más aún: en 1974, confesó: “Estoy ligado a una larga... en fin, batalla” (revelador, si tenemos en cuenta que “batalla” en francés no es más que el nombre de Bataille).

Más allá de los límites que se arrebatan uno y otro, Entre Bataille y Lacan logra enlazar los modos de pensar ocultos tras dos autores que lejos de los paradigmas de la respetabilidad burguesa quisieron atrapar, o acaso continuar, la llamada de lo extraño por otros medios.



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En: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-2575-2007-06-15.html
Domingo, 10 de junio de 2007

Entierro de Atala - Girodet-Trioson




Entierro de Atala
Oleo de Girodet-Trioson

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Fragmento de “Historia del Ojo” (II) - George Bataille





Fragmento de “Historia del Ojo”
(II)

George Bataille



"Corté la cuerda, pero ella estaba muerta. La instalamos sobre la alfombra. Simona vió que tenía una erección y empezó a masturbarme. Me extendí también sobre la alfombra, pero era imposible no hacerlo. Simona era aún virgen y le hice el amor por vez primera, cerca del cadáver. Nos hizo mucho mal, pero estabamos contentos, justo porque nos hacía daño. Simona se levantó y miró el cadáver. Marcela se había vuelto totalmente una extraña, y en ese momento Simona también. Ya no amaba a ninguna de las dos, ni a Simona ni a Marcela, y si me hubieran dicho que era yo el que acababa de morir, no me hubiera extrañado, tan lejanos me parecían esos dos acontecimientos... Los tres estábamos perfectamente tranquilos y eso era lo más desesperante. Todo lo que significa aburrimiento se liga para mí a esa ocasión, y sobre todo a ese obstáculo tan ridículo que es la muerte. Y sin embargo eso no impide que piense en ella sin rebelarme y hasta con un sentimiento de complicidad. En el fondo la ausencia de exaltación lo volvía todo mucho más absurdo y así, Marcela, muerta, estaba más cerca de mí que viva."


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Fragmento de “Historia del Ojo” - George Bataille




Fragmento de “Historia del Ojo

George Bataille




"La carcajada absolutamente ebria que siguió degeneró rápidamente en una orgía con caída de cuerpos, piernas y culos al aire, faldas mojadas y semen. Las risas se producían como un hipo involuntario e imbécil, sin lograr interrumpir una oleada brutal...Media hora después empezó a pasarme la borrachera... yo estaba pálido, más o menos ensangrentado y vestido estrafalariamente. Atrás de mí, yacían, casi inertes y en un desorden inefable, varios cuerpos escandalosamente desnudos y enfermos. Durante la orgía se nos habían clavado pedazos de vidrio que nos habían ensangrentado a dos de nosotros; una muchacha vomitaba; además todos caiamos de repente en espasmos de risa loca, tan desencadenada que algunos habían mojado su ropa, otros su asiento y otros el suelo. De allí salía un olor de sangre, de esperma, de orina y de vómito que casi me hizo recular de terror"


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