domingo, 11 de abril de 2010

Poesía erótica escrita por mujeres (II) - Por Milagros Salvador




Poesía erótica escrita por mujeres (II)

Por Milagros Salvador




En "Centro Virtual Cervantes"
28 de enero de 2010
http://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/enero_10/28012010_02.htm


La aparición de la moderna poesía erótica femenina en el siglo xx es un fenómeno muy importante, cuantitativamente hablando, que producirá un florecimiento singular en la segunda mitad del siglo, por razones como las que señalamos a continuación:

1. El xx es un siglo de cambios psicológicos y sociológicos que posibilitan la aparición de la mujer en todos los sectores de la vida, y también en la literatura.
2. Los movimientos feministas y las investigaciones antropológicas facilitaron un concepto nuevo de sexualidad, devaluando los estereotipos tradicionales, revelando el sentimiento positivo del propio cuerpo y consolidando una concepción de la mujer que pasa de objeto a sujeto, lo que representó la conquista de la palabra, la libertad del lenguaje y el cuestionamiento del universo masculino como modelo sexual único.
3. Podemos añadir, a partir de los años sesenta, la importancia de la revolución sexual y la aparición de estudiosos como Alexander Lowen, con su libro El lenguaje del cuerpo, todo lo cual implicó un mayor conocimiento de aspectos considerados tabú hasta entonces, aspectos que aportaron variedad de enfoques tanto estéticos como conceptuales.

Ya no encontraremos poemas sueltos de carácter erótico, sino poemarios completos, lo que dice mucho de la importancia del tema para la poesía y para las mujeres.

La corporeización del amor, del deseo, y su proyección en el lenguaje, permitirán la celebración del amor erótico sin censuras, estableciendo procesos simbólicos nuevos, pudiendo expresar el gusto por el cuerpo del hombre, como objeto de deseo, abierto, directo y libre.

Un nombre que ha de recordarse aquí es el de la ecuatoriana Lidia Dávila que, en 1937, sorprende con su libro Labios de llama, el único libro de la autora, escrito a los 19 años. Libro atípico, desgarrado e irreverente, con un lenguaje propio, que marcará el inicio de un estilo que habrá de influir en poetisas posteriores. De él destacamos estos versos:

De mis fecundidades
seré buena
para recibir la hostia sagrada de tu sexo
la herida milagrosa de tus carnes en floración.
Yo sabré esperarte
a conjuro de una tentación
de un éxtasis,
de una agonía.

Otro nombre que debe recordarse es el de Eunice Odio, nacida en Costa Rica en 1922, en cuyos libros El tránsito de fuego y Los elementos terrestres, concede gran importancia al poder del cuerpo. Sirva este ejemplo:

Tú me conduces a mi cuerpo,
y llego,
extiendo el vientre
y su humedad vastísima,
donde crecen benignos pesebres y azucenas
y un animal pequeño,
doliente y transitivo.

En 1973, aparece el libro Poemas de la izquierda erótica, de Ana María Rodas.

Muchas son las poetisas que cubren el último cuarto del siglo xx con innumerables publicaciones, y sería larga la lista de sus nombres, pero es justo que destaquemos las más representativas:

En Argentina Alejandra Pizarnik, Susana de la Cerda, Bety Medina del Cabral, Ángela Colombo, Nela Río y un largo etcétera. En Guatemala, además de Ana María Rodas, pionera en su país, añadimos a Aída Toledo, Alejandra Flores, Regina José Galindo, etc. En México, Frida Varinia, Rosario Castellanos, Chely Lima, Elda Guzmán, Leticia Luna, Eurídica Román, o Marisa Trejo. En Cuba, Edette Alonso, Maroé Rojas Tamayo, Aleyda Quevedo, etc. En Costa Rica, Gabriela Cavaría y, entre otras, Ana Instarú, con su famoso libro Estación de la fiebre, un canto erótico de gran expresividad y fama, un ejemplo entre muchos, de cómo se han olvidado las palabras tabú:

Mi clítoris destella
en las barbas de la noche
como un pétalo de lava,
como un ojo tremendo
al que ataca la dicha.

En la misma línea de la española Ana Rossetti, autora de los siguientes versos:

Desprendida su funda, el capullo/
tulipán sonrosado, apretado turbante
enfureció mi sangre con brusca primavera.
Inoculado el sensual delirio
lubrica mi saliva tu pedúnculo.

Y de la también española Isabel Abad:

Sedienta estoy, mas por beber bebiera
fuego por fuego en tan mortal delirio,
la lumbre de tus labios, donde, cirio
para morir contigo yo me ardiera.

Y podríamos seguir con los nombres de Aurora Cuevas, Sagrario Torres, Irene Mayoral, Elsa López, Rocío Cantarero, Soledad Iranzo, Ángela Reyes, Pepa Nieto, Encarna Pisonero, Beatriz Villacañas, Rocío Cantarero y un larguísimo etcétera.

Pero la poesía erótica escrita por mujeres no ha contado con amplia difusión, hasta muy recientemente. En la Antología de la poesía erótica española de nuestro tiempo, de Joaquín Caro Romero, editada en 1973, no aparece ninguna mujer; en Poesía erótica en la España actual, siglo xx (1978), de Jacinto López Gorgé y Francisco Salgueiro, de ciento diez poetas, sólo siete son mujeres; y en la Antología de la poesía erótica editada por Leviatán en Argentina, en 1988, de setenta poetas, doce son mujeres.

En la actualidad, entre las antologías de poesía erótica escrita por mujeres, citamos La voz de Eros, de Sheila Bravo; Breviario de los sentidos (1989), de Luzmaría Jiménez Faro; y Al filo del gozo (2007), seleccionada por la poetisa Marisa Trejo, en la que aparecen ciento ocho poetisas americanas y españolas.

Muchos son los nombres que podríamos añadir a la lista de poetisas que han creado una corriente poética merecedora de serios estudios literarios, poetisas que además nos brindan el placer de su lectura.



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1 comentario:

Anónimo dijo...

Me parece interesante pero, sobre todo, importante, la intención de hablar y resaltar el papel femenino en la literatura, más aún, en la poesía; pues la escritura femenina se ha encasillado a lo místico, lo ordinario, sin tomar en cuenta los deseos, las pasiones, el cuerpo de mujer. Soy fan de la poesía, y más, de la erótica femenina, por lo que me gustaría seguir en contacto para ahondar más en el tema. Saludos!